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Sentido de la oportunidad para la química

Jordi Margalef – Secretario de Comunicación del Sindicato de Trabajadores (STR)

En la historia de los territorios y de los sectores económicos que generan la prosperidad necesaria para alcanzar buenos niveles de bienestar y desarrollo hay momentos cruciales. Tarragona y el sector químico se encuentran en uno de esos momentos. Con más de medio siglo de historia arraigada en nuestras comarcas de un sector económico fundamental para cualquier economía avanzada, la química de Tarragona se ha consolidado en estos años como un caso de éxito indiscutible, convirtiéndose en el mayor polo de actividad de este sector en el sur de Europa. Todo esto no sería posible sin el capital humano que ha crecido alrededor del complejo: profesionales altamente cualificados que han hecho de Tarragona un territorio especializado no solo en química, sino también en electricidad, mecánica, electrónica y otras disciplinas clave. Ahora, el clúster tiene ante sí el doble reto de descarbonizarse y —y aquí es donde nos la jugamos— entrar en la lista de áreas industriales esenciales de la Unión Europea.

Es uno de los efectos de la denominada autonomía estratégica de la UE, un programa político prioritario nacido a partir de las carencias detectadas durante la pandemia. En Europa nos dimos cuenta de que, por culpa nuestra y de la política de deslocalización industrial, habíamos llegado a unos niveles de dependencia insostenibles en bienes o productos que son esenciales. Y que no puedes dejar en manos de terceros que, en un momento dado, pueden fallar como proveedores, ya sea por situaciones extraordinarias como una pandemia, por convulsiones geopolíticas o, simplemente, por estrategias comerciales que pueden facilitar la imposición de precios abusivos con el consiguiente impacto sobre los países compradores desprotegidos, que, de repente, ven tambalearse sus aparentemente robustas economías.

Autonomía estratégica significa muchas cosas: semiconductores, materias primas, medicamentos… y química, mucha química. En los próximos meses se tomarán dos decisiones determinantes: la lista de productos que se consideran esenciales y la de polos industriales que garantizarán su suministro. Tarragona tiene muy buenas cartas para estar ahí, tanto por su ecosistema consolidado como por la combinación de productos que se fabrican en ella.

Para aprovechar esta oportunidad hará falta, sin embargo, algo más. El sector lleva tiempo reclamando más apoyo de las administraciones para preservar su capacidad de crecimiento, en particular por los elevados costes energéticos a los que debe hacer frente y también por una transición energética y una descarbonización realistas, con unas tecnologías puente que aún no son rentables y que necesitan grandes inversiones para consolidarse. Además de mejorar en agilidad, seguridad jurídica o infraestructuras. La carta a los Reyes es muy larga y está escrita desde hace años, pero sigue sin grandes progresos.

En los últimos años, no haber atendido estas carencias ha puesto en riesgo grandes inversiones que, no obstante, el sector ha seguido realizando por las fortalezas del clúster químico tarraconense. Ahora que nos acercamos a este momento clave, convendría que todo el mundo demostrara tener sentido de la gran oportunidad que tenemos delante. Si no es así, nos arrepentiremos. Desde el Sindicat de Treballadors (STR), mayoritario en el sector petroquímico, ponemos el foco en los impactos positivos de un sector que crea puestos de trabajo, internacionalización, conocimiento y, en definitiva, progreso. Los resultados están a la vista en nuestro territorio. ¿Sabremos valorarlo ahora que nos jugamos el futuro?